Ricardo Moya, de ‘El sentido de la birra’ a la música: «Da igual cómo pensemos, la música puede unirnos»
Aunque con la misma filosofía de su exitoso pódcast, El sentido de la birra, Ricardo Moya deja a un lado su papel de entrevistador para poder mostrarse vulnerable en su último EP, Botánica básica.
No es la primera vez que se aventura a lanzar su propio proyecto musical, pues en 2023 lanzó Carne en pijama, pero con este segundo EP lleva más allá eso de «salir de uno mismo, dejarse llevar y ver que el otro es importante».
«Soy la misma persona haciendo cosas. Pero, aunque en el pódcast de vez en cuando doy mi opinión, soy más de estar escuchando; mientras que en la música es ‘ahora sujétame la birra que voy a decirte lo que me pasa por la cabeza‘», revela a 20minutos el artista valenciano.
«No es lo mismo ser vulnerable que ser débil, para mí es quitarse las barreras para que otra persona tenga lugar en ti», defiende el cantante, que no siente pudor ni miedo al abrirse así.
Un EP que se ha «plantado y mimado para que crezca»
Este ejercicio de sinceridad ya arrancó con su anterior disco, pero Botánica básica es «la primera vez» que están «cultivando algo» y que están «dándole mimo», de ahí su nombre, por la idea de «plantar y que crezca».
Tal y como señala Ricardo Moya, dentro de esta temática han tomado la psicodelia como eje y muchas de las plantas que han «usado en este disco como referencias visuales son plantas psicodélicas o medicinales«.
Por ello, y ya que cada una de las cinco canciones está representada por una planta, si tuviera que describir su EP elegiría «una seta», pues es lo que ilustra la portada con un logo que también simula ser unos auriculares.
«Lo que mola de las setas es que comunican por debajo del suelo, las raíces son superlargas y pueden estar conectadas setas de una punta a otra del bosque. Y me gusta pensar que abrimos un camino subterráneo para conectarnos un poquito entre todos, da igual en qué extremo estemos cada uno y de qué forma pensemos, la música tiene la capacidad de poder unirnos», destaca el valenciano a 20minutos.
De hecho, esta interpretación del disco conecta muy bien con una de las creencias de Moya: «La música es una droga. En realidad son ondas, pero cambian cómo funciona tu cerebro y te pueden poner triste, contento, te puedes volver adicto y querer escuchar esa canción 30 veces porque tu cuerpo te la pide… Realmente funciona como una droga, aunque no sea algo que consumes de una manera fisiológica. Pero funciona igual».
Y parece que descubrió esa ‘sustancia’ salubre muy pronto, pues su padre tenía «un bar de punkis y metaleros en Valencia» y allí es donde se pasaba «las tardes de pequeño después del colegio». Por ello, su «música de cuna ha sido Bruce Springsteen, Bob Dylan y Creedence Clearwater Revival», por parte de su padre; y su madre «era más Guns N’ Roses, Suzi Quatro, AC/DC«. Por su parte, su gusto musical empezó «por el maquineo valenciano» y luego se fue al «punk protesta», para acabar en su «rollo más psicodélico y más hippie«.
Siete años «descubriendo distintas formas de ver el mundo»
Paralelamente, Ricardo Moya continúa con su pódcast, El sentido de la birra, un pódcast por el que han pasado figuras como Buenafuente, Inés Arrimadas, Risto Mejide, Pablo Motos e Inés Hernand, entre otros; y con el que en 2024 ganó el Premio Creadores de 20minutos.
«Siete años llevamos ya entrevistando gente, descubriendo distintas formas de ver el mundo. Y no solamente desde el punto de vista ideológico, sino desde el espiritual, el psicológico…», recalca el presentador. «La filosofía del pódcast se manifiesta en la variedad, en el tipo de personas que vienen, en lo dispar, tanto en lo profesional como en el conocimiento».
El artista reconoce que aboga, en cada programa, por demostrar que su «punto de vista es bienvenido con el del invitado» para así tener una conversación en la que hace una escucha activa: «No es que tenga replicar algo, sino que creo el espacio para que sucedan las cosas que me parece que deben existir«.
En estas más de 600 entregas, han cambiado muchas cosas, empezando porque sus comienzos fueron grabando en bares y ahora tienen un estudio. Y, aunque «hay gente que recuerda esa época como la más romántica», cree que, «a nivel logístico, era una pesadilla» y ahora el pódcast es más sencillo. Además, afirma que nota una mejoría en sí mismo como entrevistado, porque le ha «ido formando» para ello.
También, temáticamente, hay una novedad, y es que están incluyendo más entrevistas políticas, pues considera que «es un reto hablar con gente que no quiere hablar de lo mismo que tú».
De hecho, si tuviera que destacar una «entrevista incómoda», diría la de Pablo Iglesias: «Él se sintió atacado a través de las preguntas que le hice y atacó directamente al programa y a cómo hacemos las cosas. Pero yo creo que fue más una incomodidad que nacía de alguien que vive con mucha alerta en general».
En cuanto a las que recuerda con más cariño están las de los actores y cantantes Carlos Areces, que ya se ha convertido en amigo y ha ido cinco veces al pódcast, y Albert Pla, que le dio muchos consejos sobre su proyecto musical.
Quien aún se le resiste es el Gran Wyoming, que «tiene una agenda muy loca» pero, aun así, él persevera y espera «que venga en algún momento». Y también le gustaría poder entrevistar a los líderes de los partidos: Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo, Yolanda Díaz y Santiago Abascal…
Gira, más música, ¿libro?
Su futuro pasa no solo por continuar con El sentido de la birra, sino también con seguir con este disco, Botánica básica, con el que está girando por España y también viajará a México. Además, ya está grabando nuevos temas y trabajando en su próximo EP.
Pero Ricardo Moya, que estudió guion, dirección y producción cinematográfica, también tiene la vista puesta en otros sectores: «Me gusta mucho la ficción y tengo varias ideas para una novela, porque no me da la vida para meterme en una producción audiovisual».
Esto podría materializarse próximamente, pues admite que ha «tenido un par de charlas con editoriales», pero le falta lo más difícil, «encontrar el tiempo» para escribir entre tanto proyecto: música, pódcast, libros… Pero, sea en el formato que sea, seguirá ofreciendo la oportunidad, birra en mano, de que le conozcan.











