Javier Ruibal: “La palabra flamenco me la respetan, por favor”

PAULA ARENAS

  • "Ya sabía que mis discos no eran para masas, eran para buscadores"

Javier Ruibal

Fue Premio Nacional de Músicas Actuales en 2017 y este año cumple 35 de carrera. Una propuesta y una apuesta la suya alejada de cualquier éxito sencillo y próxima siempre al compromiso.

Disco y gira, 35 aniversario. Javier Ruibal, celebran más de tres décadas haciendo la música que de verdad ha querido y quiere.

Una carrera de fondo…
Totalmente, lo que propuse un día, hace 35 años en mi primer disco, lo he seguido haciendo todo este tiempo.

No está mal: 35 años…
Sí, el tiempo pasa volando, los años son como los electrodomésticos, cada vez duran menos.

Empezó en el 83 y se mantuvo firme, sin concesiones, ¿o las hizo?
No, no las hice. Uno hace lo que sabe y quiere hacer. Y lo que puede. Y al principio estás crudo. Luego ya vas mejorando. Hay dos tipos. Está el que va al Parque de Atracciones y se cambia todo el tiempo de atracciones, y luego está el que le gusta la montaña rusa y va a la montaña rusa.

Y hace cola en la montaña rusa…
Sí, aunque cuando eres más pequeño es normal que esté todo el rato cambiando. Cuando vas siendo más mayor sabes lo que quieres y puedes.

¿Qué siente que ha perdido la música?
Antes la música tenía mucha más implicación moral. Uno se implicaba de manera muy emocional. El hecho de que ahora haya programas para buscar intérpretes y encaminados a un sector entre tal y tal edad plantea otro panorma distinto. Antes se llegaba de otra manera, era una vocación de verdad.

¿No es vocación la de ellos?
No dudo que ellos tengan una vocación y tampoco de que todo el que esté en la música está propiciándose un estado de felicidad. Incluso los que tocan en verbenas, algunos hay que son felices. Pero hay otra cosa que es la intermediación entre el músico y el placer que se proporciona. Hacer música para que sea un acontecimiento para su propia vida y no para otros. Yo estoy seguro de que no hay músicos o casi ninguno que esté por estrategia, se está por el placer de ser músico.

¿Las mayores zozobras a las que ha hecho frente?
Ya tenía 27 años cuando grabé. Hasta ese momento estaba afinando, o al menos intentaba no desafinar. Digamos que estaba afinando la voz, la guitarra y el propósito antes de grabar, así que cuando empecé a grabar ya había aprendido cosas importantes. Una de ellas: hay que evitar copiar a otros. Porque a veces la gente se copia sin darse cuenta. La letra que pretende ser menos profunda lo que tiene que estar es bien escrita.

No sé si se puede concebir como la poesía una canción sin vocación de profundizar…
Eso es lo que hago yo con mi música. Pero influye lo que te digo de que estaba menos crudo porque empecé con cierta edad. Si empiezas con 18 años a grabar, estás de hormonas hasta arriba y eso no ayuda. Hay que estar más sereno. En cada tiempo hay una zozobra diferente. Pero quizá la mayor es cuando un trabajo que has entregado ha pasado inadvertido porque nadie se ha preocupado de ponerlo ya no en el escaparate principal sino en una estantería con otras músicas.

¿Cuántas veces le ha pasado?
Me ocurrió cuando trabajaba con compañías muy grandes. Pero a todos les ocurre. Con compañías más pequeñas, ahora tengo la mía propia, sé en qué estantería va a estar.

Y elige los
Nunca me han puesto en uno que no fuera a funcionar, en un cartel en el que yo no estuviera cómodo.

¿Qué etiqueta le molesta más?
No me la han llegado a poner, pero en algún lado sí me han puesto flamenquito. Y eso me parece que es un despropósito porque es hablar de un arte que tiene mucha solemnidad y trascendencia e historia. Hablar así es como echarle agua al vino. Me parece que es un término muy poco acertado. Si le llaman a esto rumberos aflamencados sí veo una conexión. Pero la palabra flamenco me la respetan, por favor.

Usted el primero, de hecho…
Yo no he querido hacerme pasar nunca por flamenco, tengo mucha influencia flamenca, pero desearía que todo el mundo lo tratara con el mismo respeto que yo.

La palabra cantautor….
Se asociaba en España durante años a alguien muy reivindicativo y ahora se asocia a alguien melancólico. Pero cantautor es que compones y escribes, y hay muchas diferencias entre Marwan, Serrat, Extremoduro o yo, y todos somos cantautores. Hay muchos apellidos. Se debería empezar por poner músico. Mira, cuando se le dio el premio a Dylan creo que deberían haber creado uno para él y no agraviar así a los literatos, que es gente que ha hecho una carrera muy larga y no ha tenido un estribillo en el que apoyarse. No le quito nada a Dylan, pero el Nobel de Literatura es otra cosa. Que creen uno especial para músicos poetas. Hay tantos poetas sin Nobel… Los premios se inventan para apoyar una carrera, significar a alguien que aporta algo en cultura y él aporta pero no es literatura.

De sus discos, ¿cuál es el que ha pasado más injustamente inadvertido?
La mayoría han pasado inadvertidos. Cuando decidí que iba a hacer lo que iba a hacer ya sabía que mediáticos no serían mis discos. Inadvertidos para la divulgación masiva, pero no para los buscadores, porque si no, yo no seguiría grabando discos. No tendría oficio ni público. El asunto es que el buscador siempre encuentra y uno hace música para buscadores. Mediáticamente han pasado inadvertidos todos pero mis buscadores me siguen hasta el fondo.

¿El que más quiere?
Pensión Triana. Es el que más llegó. Hubo una resurrección. Pasé de estar descatalogado a consolidarme. Fue un: Ruibal existe.