Hugo Castejón: «Miami es como la capital de Latinoamérica y parte de España»

ÁLVARO MACÍAS

  • El cantante presenta su nuevo single, 'Ayer la vi'.
  • "El público latinoamericano es muy efusivo, todo lo expresa al cuadrado o al cubo".
  • "He compuesto canciones de otros géneros que no he sacado, incluso baladas".

El cantante Hugo Castejón.

Ayer la vi es el nuevo éxito de Hugo Castejón. A este músico nacido en Oviedo, criado en Madrid y vecino actual de Miami le llegó la vena artística hace cinco años, poco después de su ruptura con Marta Sánchez, cuando sacó su primer hit, bautizado como Dance la noche. Ahora regresa con una canción de "cenizas que todavía están ahí".

Está presentando su nueva canción, Ayer la vi, que surge de una historia de amor que usted mismo vivió. ¿Cómo se pasa de la realidad al pentagrama?

[Risas] Recordando. Uno cuando hace una canción tiene que tirar de emociones, de cosas que ha vivido y unas veces le sale una fiesta y otras pues un desencuentro amoroso, como en este caso. Viene de una situación que yo creo que todos hemos vivido en la que te encuentras con una chica por la que sentiste algo y que, de repente, la vuelves a ver y se enciende esa llama que estaba dentro, las cenizas que todavía están ahí.

La canción habla del error de un hombre y su arepentimiento, pero ¿y ella? ¿Por qué debería ella aceptar ese perdón?

Yo creo que todos cometemos errores, la vida no es perfecta y al final hay que hacer una balanza entre las cosas buenas y las malas; y si las cosas buenas han sido muchas y las malas han sido, como dice la canción, algo excepcional, sí que se puede perdonar a la otra persona. A todos nos han enseñado que el perdón es muy importante. [Risas]

Ayer la vi está siendo un éxito en plataformas digitales y Youtube, con 3 millones de visitas, suena en la radio y a ti te han nombrado It Boy. ¿Se lleva bien la fama?

[Risas] Los éxitos vienen y van. En el tema musical, estamos acostumbrados a que una canción vaya muy bien, otra canción a lo mejor va peor y estás más arriba o más abajo, dependiendo del momento. Al final, más importante que los éxitos que puedan venir, es hacer tu trabajo bien, estar contento con lo que haces y luego ya si el público lo respalda como con esta, pues te quedas muy feliz. Yo estoy muy agradecido de que la gente vea mis vídeos, que estén bailando mi canción. Llegar a una discoteca y que esté sonando me da una sensación de que el trabajo que haces, humildemente, no sólo te aporta a ti, sino que significa algo para otros.

Público como el latinoamericano, del que usted recibe mucho cariño.

Latinoamérica para mí siempre ha sido un mercado muy importante, la gente ha respaldado mi música desde el principio, yo también me paso viviendo parte del año en Miami y viajando mucho allí. Son países por los que siento muchísimo cariño. El público latinoamericano es muy efusivo, todo lo expresa al cuadrado o al cubo. Yo voy a varios países una o dos veces al año y me parce que estamos muy cerca España y Latinoamérica. Yo intento reflejarlo en mi música, que también tiene un rasgo muy latino.

Sí, su música mezcla lo latino, lo urbano y la electrónica, hecha para la pista de baile. ¿Se ha planteado cambiar en algún momento de género?

Yo me muevo en una fusión de esas tres vertientes. He compuesto canciones de otros géneros que no he sacado hasta la fecha, incluso baladas. [Risas]

¿Pero saldrán a la luz?

Pues sí, porque a mí no me gusta dejarme cosas metidas en un cajón. Es una parte de mí y, como parte de mí, yo quiero que salgan. A lo mejor comercialmente puede no ser lo mejor el hecho de sacar algún estilo diferente al que tienes acostumbrado a tus seguidores, pero yo creo que es bonito el cambio. Todos los artistas no estamos ni siempre melancólicos ni siempre amorosos ni siempre de fiesta. Tenemos diferentes lados y creo que es bonito sacarlos.

En España, hablando de cambios de estilo y de géneros, los jóvenes se prestan al trap. ¿Qué opinión te merece?

A mí el trap me gusta mucho. Hace poco estuvimos en Colombia y a punto estuvimos de hacer algo de trap. Es un género muy cercano a la música urbana, al reggaeton, al hip-hop. Creo que aporta mucho a la música y que está para quedarse y no lo descarto de cara al futuro.

¿Alguna colaboración?

Sí que puede haber cosas en el tintero. Esas cosas, cuando las haces, hay que decirlas, pero no antes. Al final, las colaboraciones dependen no sólo de dos artistas, sin que hay otra gente involucrada.

Este 2018 cumple cinco años de carrera desde que sacara Dance la noche. ¿Cómo ha cambiado su vida?

La lección más importante es que la carrera no es un salto de dos metros como los saltos olímpicos, sino que es más parecido a subir una escalera. Probablemente, cuando lo haces todo de la noche a la mañana puedes tener éxito en un momento pero luego es muy difícil de sostener en el tiempo. La lección principal ha sido que el trabajo día a día y el creer en tu música te va abriendo puertas. Es un trabajo que se parece más a los diez mil metros o a la maratón que a los cien metros.

Entonces, ¿qué opinión le merecen fenómenos como OT o La Voz?

Yo, por supuesto, respeto muchísimo a toda la gente que se presenta a esos concursos, les vaya bien o no les vaya bien, porque al final el mundo de la música es muy complicado y cada uno tiene que buscarse la vida como pueda. Quizá no me gusta tanto cómo en muchos de esos programas se intenta malear al artista de manera que al final en lugar de tener una esencia propia —que las esencias propias tienen muchas imperfecciones— me da la sensación de que intentan convertirlos en lo que lo que las otras personas quieren que sea. Y yo creo que esa persona, para triunfar realmente y para saborear el triunfo, porque pueden triunfar si una discográfica se mete con ellos a tope, lo sabrá de verdad cuando esté siendo él mismo. Y por muchas de las cosas que yo he visto pues parece que esa esencia la están, de alguna manera, arañando para crear un producto que que al final el mercado acaba rechazando. La gente se da cuenta cuando algo es muy auténico y original y cuando acaba siendo el producto de las opiniones de la propia industria.

Tú naciste en Oviedo, vives en Miami. ¿Cómo es la vida de un inmigrante en EE UU?

[Risas] En el caso de Miami es que es muy acogedora. Yo es que estudié en Estados Unidos, en el colegio y tenemos la grandísima suerte de que se habla español y que Miami es como la capital de Latinoamérica y parte de España. Es una fusión de culturas con lo latino, lo español y lo americano, por lo que es un sitio ideal para vivir. Nos acoge fenomenal a todos los españoles y tiene unas playas fantásticas. Yo me he criado toda mi vida en Madrid y echo en falta muchas cosas de España: tenemos muchas cosas culturales, que quizá en Miami, aún habiendo, no hay tantas como puede haber en Madrid. Pero vamos, ni mucho menos. O sea, no me quejo. Yo estoy mucho en España. Son dos sitios fantásticos y que se pueden combinar muy bien.

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