GMLRS (Gemeliers): «Mucha gente nos niega una oportunidad sin habernos escuchado»

PAULA ARENAS

  • "Nos han tratado mal muchas veces, solo pedimos que se nos oiga antes de juzgar, porque hay mucho trabajo".

GMLRS

Los gemelos Dani y Jesús, que alcanzaban la fama en La Voz Kids hace cuatro años, quieren dejar su etapa de Gemeliers para ser GMLRS. Publican Stereo con un objetivo claro: cambiar de estilo.

Con ganas de hablar y demostrar que el cambio es real y tiene mucho que ver con una evolución personal y profesional hablan de su vida, sus miedos, su trayectoria, sus ilusiones y aquellas cosas que se quieren ir dejando atrás.

¿Cuánto tiene de propio y cuánto no este cambio?
Diríamos que un 80% de idea propia y composiciones nuestras. Y luego estamos rodeados de un equipo enorme que nos ayuda. Aunque para ser generosos digamos que un 70% nuestro y un 30% de equipo.

¿El destino era este álbum o solo es un paso hacia él?
Es un gran paso hacia él. Queríamos hacer nuestra propia música y que se nos escuchara. Estamos todavía construyendo ese camino por el que queremos ir.

¿Satisfechos?
Con lo que más contentos estamos es con las canciones. Con lo que menos, las horas de avión, las noches intranquilas.

¿No se acostumbran?
Yo creo que uno nunca se acostumbra a todo, porque cada día es diferente y nunca lo asimilas.

Sería peligroso acostumbrarse, bajar la guardia, ¿no?
Sí, exactamente. No puedes confiarte, hay que experimentar. Si te acostumbras, te acomodas. Y aquí hay mucha gente luchando para estar donde estás tú. Si no te pones las pilas, te comen.

Además siendo tan jóvenes, hay que estar más alerta para mantener una carrera larga.
Sí, y luego influye mucho que cuando eres muy joven tienes que ganarte el respeto de la gente. Es lo que más cuesta. Y ganarte el respeto de los mayores cuesta mucho.

¿Y de los compañeros?
Sí, el respeto de los compañeros también cuesta. Hay gente que te ama y gente que te odia, y al ser niño y querer ganarte el respeto de gente mayor tienes que hacerlo bien. Ya llevamos cuatro años y la gente dice: «Cuidado con los Gemeliers». Nosotros también pensábamos que duraríamos poco…

¿Pensaron que sería fugaz?
Bueno, no es que lo pensáramos. Hemos trabajado para que no sea así. Y algo habrá cuando seguimos aquí cuatro años después.

¿Son libres?
Somos libres ahora; antes no. No lo éramos en nada: ni en discos ni en composición ni en conciertos. Debimos de ser más felices de lo que fuimos.

¿Cuánto han sacrificado?
Nosotros, muchas cosas; nuestra familia también. Nuestros padres han tenido que acompañarnos siempre a todos los sitios. Y nosotros queremos que nos acompañen.

¿Son además de un apoyo quienes les ‘sujetan’?
Claro, es que son nuestros padres. A cualquiera le sujeta sus padres. Y se agradece porque esto es peligroso. Empiezas a ganar dinero muy joven, a viajar, a conocer gente… Y hay gente buena pero también la hay mala.

¿Más mala gente?
Hay mucha gente mala, o gente que quiere sacar partido de esa amistad o aprovecharse… Y nosotros somos jóvenes y gente buena. Pero ya hemos aprendido a oler a las personas gracias a nuestra madre.

¿Hasta qué punto les hacen caso?
A los padres hay que hacerles caso siempre, pero nosotros ya hasta cierto punto. Tenemos 19 años y ya nos creemos hombrecitos. También influye que no son los 19 años de cualquier chaval; nosotros hemos tenido que madurar más y antes y nos ha venido bien. Estamos trabajando para una carrera de fondo.

¿Qué responderían si alguien tachara de sexista alguno de los temas o videopclips?
Nosotros cuidamos mucho las letras de las canciones, y es que hay que hacerlo. El 80% del vestuario de nuestros videoclips es natural, de gente en la calle. En ningún momento se obliga a una bailarina a vestir de una determinada manera. No tenemos nada que ver con el vestuario. Estamos viviendo una época en que todos buscan pegas y opinar. No hay ni una palabra obscena en todo el álbum ni una letra en la que se hable mal de la mujer. Todo lo contrario.

¿Nos hemos pasado de largo?
Sí, hay gente que opina más de la cuenta. Hay niñas cantando «fumamos marihuana sin piyama» y con eso sí que hay que tener cuidado porque las letras influyen muchísimo.

¿Lo que más vértigo les da?
No tenemos miedo al fracaso, sino a a haber estado trabajando en este nuevo disco un año y medio, y que la gente lo juzgue en los 45 minutos del álbum. No es el hecho de ser aceptados por el público, porque hacemos lo que nos gusta, y tiene aceptación…

Pero hay otra…
Hay un montón de gente que sigue sin aceptarnos y sin darnos la oportunidad sin escucharnos. Queremos que la gente no se sienta a juzgar y opinar sin habernos escuchado, porque pueden hacer mucho daño. Trabajar tanto para que opinen sin escucharnos.

¿Se han sentido poco valorados?
Algunos medios nos deberían dar una gran disculpa por cómo nos han tratado. En España hay muchas campañas contra el bullying, y nosotros, siendo menores, hemos sido criticados por muchos medios, hasta nos han llamado analfabetos. También hemos sido apoyados por otros medios.

Bueno, al menos tendrán las espaldas más anchas…
Sí, claro, nosotros estamos ya curados de espanto. Este año vamos a ir pisando fuerte.