David Trueba: «Se puede tener un chalet y ser honorabilísimo, lo importante es haber pagado los impuestos»

DANIEL G. APARICIO

  • Este viernes 29 de mayo se estrena la película 'Casi 40', de David Trueba.
  • El director recupera a los personajes de 'La buena vida' 22 años después.

David Trueba

En 1996, David Trueba debutó como director con La buena vida, una película sobre la adolescencia protagonizada por Fernando Ramallo y Lucía Jiménez. Ahora, el cineasta recupera alos dos actores y sus personajes para mostrar en Casi 40, una road movie de música y conversaciones, cómo han cambiado con el paso de los años.

¿Qué tienen de especial los 40?
A los cuarenta ya no se puede decir "aún tengo tiempo" y que te crean, y a los cuarenta todavía no se puede decir "todo pasó" y que te consuelen. Hay lo suficiente por delante y por detrás como para que no haya excusas de que todavía no ha llegado el momento ni excusas de que ya no tienes tiempo.

En la película hay mucho de nostalgia.
El personaje de Ramallo es nostálgico, pero en la película recibe un cierto escarmiento a su nostalgia en el sentido de que la tendencia a idealizar el pasado también nos hace perder la verdad. El pasado es un malentendido casi siempre, la interpretación favorable que nos evocamos para, en momentos de crisis o conflicto, decir que aquello fue perfecto, pero lo cierto es que no lo fue.

¿La nostalgia es una trampa?
Nuestro primer amor no fue perfecto, no nos comportamos de maravilla ni fuimos felices las 24 horas. Seguramente tuvo una intensidad que somos incapaces de recuperar, y eso es lo que debemos volver a crear, pero no nos lo va a dar el pasado, nos la va a dar el futuro.

Otro ejemplo. Los países deben darse cuenta de que, cuando llega un líder que les dice "vais a ser de nuevo grandes", les están mintiendo. Lo que está haciendo es activar un resorte que tenemos y que es falso.

En la película se habla mucho sobre música, ¿es un tema que le toca de cerca?
Investigué mucho sobre la música y una de las cosas que percibí es que a la clase media se le ha complicado muchísimo resistir. Antes se podían vender quince o veinte mil discos, se podían hacer 30 actuaciones al año, y ahora eso no existe. Existe el superéxito, ha desaparecido la clase media. Solo puedes ser Beyoncé, Damien Rice o Adele, pero no alguien que siga haciendo canciones a los 40 años habiendo tenido un par de pequeños éxitos, pero con un público labrado.

Curiosamente, la clase media también está en vías de desaparición en la sociedad. La he visto desaparecer en el periodismo, en la literatura, en el cine… Qué va a ser de nosotros sin la clase media. Es horrible, no podemos vivir sin la clase media.

¿Cuál cree que es la principal consecuencia de esto?
Pues que la clase media está en guerra, por eso se rebela y vota cabreada. De pronto se preguntan qué está pasando, por qué votan extremista. Es lo que pasa con la gente cuando la empujas, que se va a los extremos. Cuando escribo o hablo de estas cosas intento decirle a la gente que no crean a los que les dicen que se han convertido en fascistas o en izquierdistas peligrosos. Tú sabes que lo que reivindicas es la clase media.

Algunos te quieren seducir engañándote y diciendo: "los que piden una hipoteca son unos burgueses". Y tú dices: "ya la pedirás". Porque los que piden una hipoteca lo que quieren es tener una casa propia, de donde no le eche un casero en su capricho más absoluto, tener un sitio en el que poner el baño como a él le gusta, el dormitorio donde a él le gusta… Si quieres votante de clase media coherente, permíteles que vivan.

¿Dónde radica esa extinción de la clase media?
En el modelo de consumo. No está en la política, que siempre es consecuencia de la gente. En las sociedades de consumo medias con un mercado más o menos libre, como es el nuestro, el consumo es la ciudad, es el voto, el modelo ecológico, el tipo de vivienda y transporte… Es muy importante que la gente se reivindique como votante pero también como consumidor inteligente.

¿Y eso cómo se hace?
Impidiendo que destruyan las cosas buenas que tenemos: el transporte, la sanidad, los trasplantes… Creo que todavía hay un poso de valores culturales, medios de comunicación diversos y libertades de voto, de transiciones políticas posibles cuando uno está descontento. Y lo que empieza a haber son unos monopolios de consumo que los españoles deberían ser los primeros en ver que esto no va bien.

¿La gentrificación?
Los movimientos mayoritarios que en el fondo reproducen al militarismo: todos en fila, todos iguales, todos uniformes. No te dejes meter ahí, no dejes que te hagan gregarios donde todos somos lo mismo. Tenemos que tener un acuerdo colectivo pero en la diferencia.

¿También en la política?
A mí me parece tan honesto el señor que vota a Ciudadanos como el que vota a Podemos. Lo que debo exigirles es que sus partidos se comporten con la honestidad de sus votantes. Luego, más allá de eso, lo que quiero es que el discurso sea lo suficientemente claro para que la gente elija con suficiente libertad.

¿No está esto relacionado con la "cultura del robo" de la que también se habla en la cinta?
Se habla de esa responsabilidad que tenemos a pequeño nivel sobre cuál es la moral que nos dirige, que es una conversación entre el discurso público y el discurso privado. Si el discurso público es "no importa, yo soy corrupto y sigo gobernando", es muy difícil que el privado sienta vergüenza por haber defraudado a Hacienda". En cambio, si el discurso público es "esto no se debe hacer" o dimite quien lo ha hecho, se está mandando otro mensaje.

No creo en la ejemplaridad como tal, porque creo que todas las personas somos imperfectas. Lo que tenemos que hacer es mostrar esas imperfecciones. Màxim Huerta habría hecho bien en decir el primer día "quiero ser vuestro ministro pero tuve este problema con Hacienda porque lo hice mal". No te justifiques detrás del "todos lo hacen" porque es mentira.

¿Cuál es el discurso correcto?
El de la honestidad, en la medida en que podemos ser honestos. El peor ha sido el de pureza. Hubo un momento en el que Pablo Iglesias y estos empezaron con ese discurso y yo dije "qué horror, parad con eso cuanto antes, porque el día que os compréis un chalet, ¿dónde queda la pureza?". Y es absurdo, se puede tener un chalet y ser una persona honorabilísima, lo importante es que lo haya comprado pagando sus impuestos.

En África yo he visto chicos pobrísimos que estaban deseando llevar unas Adidas o unas Ray-Ban, aunque fueran imitaciones, porque como dice muy bien Shakespeare en El rey Lear, "si nos quitan los caprichos, qué nos queda".

En la película se ceba bastante con una periodista, ¿qué le hemos hecho nosotros?
(Risas) Pero es una entrevista muy particular, en un sitio muy tirado, donde no vais los periodistas buenos. Eso no tengas la menor duda. Tú no sabes la gente que hay llamándose periodistas ahí fuera. Además, ella no dice que sea periodista, es una chica que tiene el blog local de no sé dónde. Eso no es un periodista.

Te lo digo porque yo he estudiado periodismo y unas amigas me dijeron también "¡qué imagen das de la profesión!". Estáis equivocadas. Un periodista es una persona que se somete a los rigores del periodismo, al escrutinio que tenemos sobre nosotros cuando escribimos algo que es mentira. Yo sé que cuando escribo un artículo y pongo un dato falso, voy a tener unas consecuencias gravísimas.

Luego hay unos medios donde pueden publicarse mentiras y donde pueden decirse continuadamente falsedades y nadie les exige nada, yo eso no lo llamo periodismo y soy el primero en denunciarlo. Ese personaje no es exactamente eso sino que está es esa pobreza de que uno con un teléfono móvil y un ordenador ya se cree que puede ejercer de periodista.

¿Se ha enfrentado a personajes como ella?
Esto de "según Wikipedia" me lo han hecho hasta profesores de universidad. He ido a dar charlas y el catedrático ha leído la Wikipedia pensando que todos los que estamos sentados ahí somos tan idiotas que no sabemos qué es la Wikipedia. Y a veces a sus alumnos, cuando slimos luego a tomar algo, les digo "hoy le podríais haber acusado de plagio, ¿eh?". Estas cosas pasan.

Yo suelo ser una persona muy irónica, así que suelo hacer un retrato bastante sarcástico de nosotros mismos. Igual no haría una burla igual de un fontanero por ejemplo.