Netta, la revelación de Eurovisión 2018: “Nunca imaginé esta respuesta”

JAVIER HERRERO / EFE

Netta Barziali Israel Eurovisión 2018

Con una desprejuiciada y colorida mezcla que bebe del soul de Aretha Franklin, la electrónica de Skrillex y cloqueos de gallina, la israelí Netta se mantiene como la principal favorita al triunfo en Eurovisión 2018 a un mes del festival.

"Nunca imaginé esta respuesta", asegura en una entrevista con esta joven artista de 25 años, DJ, compositora y cantante, que se movía en el mundo del indie hasta que un concurso de talentos de su país la puso en la senda del mayor escenario de la televisión mundial y a unos pasos de la victoria.

Por la sangre de Netta Barzilai (Hod HaSharon, 1993) corre sangre marroquí, rusa y polaca, aunque fue su paso por Nigeria o su natal Israel lo que más inspiró un estilo que, según cuenta, evolucionó de los iconos del soul como Etta James al r&b de Erykah Badu y Lauryn Hill y, ya en el instituto, hacia la electrónica.

"Estoy realmente influida por artistas como Skrillex o Major Lazer", suscribe.

Precisamente con una pequeña mesa de loops y su talento para el beatboxing (producir sonidos de batería y ritmos empleando la boca, labios, lengua y voz) fue como dejó loca a la audiencia del programa Rising Star en su país. Ahí está el 1,3 millones de reproducciones del vídeo en el que se permite versionar Papi chulo.

También fue allí donde la descubrió Doron Medalie, autor de Toy, canción con la que compite en Eurovisión y que constituye una proclama feminista con mucho humor a la que ella ha dado su toque, entre otros aspectos, con los célebres cloqueos de gallina.

"He hecho beatboxing e imitado voces desde niña. Musicalmente tenía todo el sentido añadir esos sonidos para referirme a un cobarde", explica Barzilai, que también repite incesantemente la palabra baka (estúpido en japonés).

Compositora, acostumbra a trabajar junto al productor Avshalom Ariel para crear sus propios temas con las únicas herramientas de la experiencia, la máquina de loops y "mucha tontería".

"Cuando mi productor empieza a reirse, sé que vamos por el buen camino", apunta.

Sin "modelos a imitar"

No todo fue un camino de rosas. La Netta confiada que se ve ahora sobre los escenarios requirió de un proceso interior previo. "De niña, los únicos modelos a imitar que contemplé fueron Adele y Aretha Franklin. Por mi talla y aspecto nunca habría encajado en otro molde. Me llevó años ganar la confianza suficiente para creer en mí y en trazar mi propia andadura", confiesa.

Ahora es la gran favorita al triunfo de un festival que anualmente ven una media de 200 millones de personas, de Reikiavik a Sídney. "Sabía que estábamos haciendo algo único y diferente, pero ni en un millón de años pensé que la canción y el videoclip alcanzarían tal relevancia. Estoy alucinada por este abrazo de las masas", afirma.

Competirá por Israel en séptimo lugar en la primera semifinal, que tendrá lugar el 8 de mayo en Lisboa. Si el favor del público la acompaña, como todo parece indicar, pasará a la final del día 12 en la misma ciudad, donde se encontrará con los españoles Amaia y Alfred e intentará tomar el relevo de Salvador Sobral.

De momento, no quiere hablar del día después de Eurovisión. "Ahora mismo es lo único en lo que estoy enfocada, trabajando muy duro para llevar mi mejor versión al escenario de Lisboa, como he hecho toda mi vida y como pienso hacer siempre", proclama Netta, quien, a la pregunta de si visitará España tras visitar Portugal, responde: "Si eso es una invitación, me apunto".