Pablo López: “El público me ha quitado todos mis miedos y mi inseguridad”

DIEGO G. MORENO

  • El malagueño lanza su tercer disco, 'Camino, fuego y libertad' (Universal).
  • "En el álbum he sacado mucho más al niño que llevo dentro", asegura.
  • Ha agotado las entradas de su concierto en julio en el Teatro Real de Madrid.

Pablo López

A Pablo López (Málaga, 1984) le da "mucha rabia" no poder vivir algo tan emocionante como el lanzamiento de un disco "con más calma", pero su ajetreada vida se lo impide. Tras convertirse en uno de los artistas revelación de los últimos años, se entrega en cuerpo y alma con Camino, fuego y libertad (Universal), su tercer trabajo de estudio. Además, es uno de los coach del programa La Voz de Telecinco, que siguen cada semana por millones de personas.

López habla con 20minutos por teléfono y en su tono y su constante risa se puede comprobar que se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera.

¿Cómo ha vivido el día del lanzamiento del nuevo álbum?
De una manera especial, porque se me ha roto el móvil. Es de estos días que estaría pendiente de la pantalla y ahora me ha tenido que dar las buenas mi familia, enseñándome fotos de las colas para comprar el disco. No me lo creo, parece una película. Si esto fuera como en El show de Truman, creo que los guionistas se han pasado un poco [risas].

Si hace 4 años le hubieran dicho que habría colas para comprar un disco suyo…
Diría que imposible, ya de primeras hacer cola para comprar un disco, sea cual sea. Que algo que ha hecho uno personalmente y ha echado tantos sentimientos le guste a la gente es un viento de esperanza absoluto y da seguridad para seguir haciendo canciones hasta que me falten las fuerzas.

Camino, fuego y libertad no sé si será su disco mas maduro, pero sí parece el más sentimental…
Curiosamente, aunque las canciones se hagan mayores al igual que yo (que me salen arrugas y me duran mucho más las resacas), he sacado todavía más al niño que llevo dentro, toda mi naturalidad y mi animalidad. He jugado este partido sin ningún tipo de reglas.

¿Cuesta más ser libre como artista con cada nuevo trabajo?
La libertad ha venido dada por el público. Nunca he tenido corsés en lo musical y siempre he tenido la suerte de poder hacer un poco el loco y que me hayan respetado, a pesar de poner caras raras cuando les he enseñado algunas canciones [risas]. En este disco he radicalizado el concepto de libertad. Soy una persona muy insegura y miedosa, y agradezco al público que lo que más me ha quitado los miedos es que me digan que siga siendo yo.

¿Alguna vez se ha preguntado por qué sus canciones le gustan a tanta gente?
Claro, y además cuanto más libre he sido, mejor. Por ejemplo, el primer single del disco, El patio, me daba miedo enseñárselo a la gente de la discográfica y mi productor. Cuando lo escribí fue un día después de comer, estaba bastante tocado de la cabeza, me senté al piano y me pregunte qué quería ser como músico y como persona. Es lo más sincero que he escrito en mi vida pero, como soy un cagón, me dio miedo enseñarlo al principio. Sabíamos que era arriesgado, pero es la canción que más rápido ha conectado con la gente y con un tipo de público que no suele escucharme. Cuando uno es honesto el público lo agradece.

De hecho, lloró después de tocarla en La Voz. ¿No le dio un poco de vergüenza?
Pues me lo recuerdas y me pongo colorado, soy muy pudoroso para esas cosas. Yo lloré ese día de emoción, de la buena, no estaba ni dolido ni triste. Me emocioné porque es de esos momentos de felicidad en los que necesitas echarlo todo fuera para quedarte a gusto.

Parece que nos hemos acostumbrado a llorar solo por lo malo…
Totalmente, pero no tiene que ser así. Nunca se lo he preguntado ni a un médico ni a un científico, pero para mí llorar es un ejercicio supersanador, sea por un motivo de tristeza o por alegría.

Otro momento que habrá sido muy emocionante es agotar las entradas para su concierto en el Teatro Real de Madrid, el próximo 28 de julio. ¿Cómo lo vivió?
He intentado obviarlo, pero el día que me lo dijeron pedí cita para un psicólogo. Me dio tanto shock que lo borré de mi mente en el mismo momento, cogí el coche y anduve sin rumbo y sin pensar en nada. Armand, la persona que más ha luchado por mí, se enfadó conmigo. Me dijo: "Tío, llevamos toda la vida soñando con esto y ni me llamas y ni me coges el teléfono" [risas].

Me da hasta miedo por cómo se puede saborear algo tan duradero y volátil a la vez. Espero concentrarme y estar a la altura de las circunstancias. Tengo mucha suerte, primero de estar vivo, y además de poder vivir de esta pasión.