Con licencia para matar: los superagentes secretos más famosos del cine

CARLES RULL

  • Hace 55 años, el estreno de Bond con 'Agente 007 contra el Doctor No' revolucionó la representación de los espías y agentes secretos en la gran pantalla.
  • Bond, Bourne, Ethan Hunt, Salt o el "Sr. y la Sra. Smith" son algunos de los superagentes más célebres que ha dado el cine.

Diamantes para la eternidad

Daniel Craig anunciaba en julio que volvería a ser el legendario agente secreto 007 en la que será su quinta película en la saga Bond. Los productores se apresuraron también a ponerle fecha al estreno de la nueva aventura, aún sin título ni reparto concretado, y acontecería el 8 de noviembre de 2019. Muchos imitadores y pocos competidores de altura ha tenido a lo largo de estos 55 años. Los más recientes, la agente también del MI6 británico Lorraine Broughton (Charlize Theron) en Atómica, que llegó a nuestras pantallas a principios de agosto; y esperan su turno los superagentes británicos de Kingsman en su segunda entrega cinematográfica, El círculo de oro, que tiene previsto estrenarse el 22 de septiembre.

Sus creadores ya anuncian una tercera entrega manteniendo a su pareja protagonista, el veterano Galahad (Colin Firth) y el joven destinado a sucederle Eggsy (Taron Egerton). Su director, Matthew Vaughn la concibió como una trilogía. Basándose en el cómic The Secret Service, creado por Mark Millar y Dave Gibbons, Kingsman prescinde del alto voltaje erótico de las películas de Bond, y sus protagonistas exhiben con orgullo la característica flema británica, ataviados con paraguas, bombín y gafas. A cambio potencia el sentido del humor y se entrega sin rubor a tramas más disparatadas, y más cercanas al género fantástico. Por ejemplo, en la primera, la escena de la iglesia es un de los hitos del cine de acción actual.

Aunque todo este género e iconografía no existiría seguramente sin Bond. El estreno de Agente 007 contra el Doctor No (1962), un 5 de octubre en su primicia en el Reino Unido y espoleado por las tensiones de la Guerra Fría, supuso una auténtica revolución en el género de acción y aventuras. Escenarios exóticos, elaboradas escenas de acción, vidas al límite repletas de lujos, accesorios y vehículos de última generación tecnológica, chicas en bikini y, por encima de todo, el mito del "supermacho" capaz de salir airoso de los más disparatados peligros, vivir a tope y quedarse con cuantas mujeres deseara. Desde los tiempos de Pierce Brosnan, en los noventa, la figura de Bond tuvo que ir adaptándose a los nuevos tiempos, dejar de ser esa "reliquia" machista, asumir su vertiente de asesino implacable y, al mismo tiempo, conservar la esencia del personaje.

Daniel Craig se ha revelado como uno de los mejores, el mejor incluso para algunos, intérpretes de la saga desde que a los 38 años empezó con 007 Casino Royale (2006). Bond se topó con su mejor rival con Jason Bourne encarnado por Matt Damon que además dio a los norteamericanos lo que habían ansiado durante décadas, encontrar a un superagente que le pudiera hacer sombra al mismísimo Bond. Hasta entonces, el que más se había acercado era Tom Cruise como Ethan Hunt en la franquicia cinematográfica de Misión imposible.

Solo unos pasos por detrás de ellos, totalmente desprovisto del glamour de un Bond, pero también icónico resultó ser el analista de la CIA Jack Ryan, basado en las novelas de Tom Clancy. Su primera encarnación cinematográfica fue Alec Baldwin en La caza del Octubre Rojo (1990), después llegaría Harrison Ford con Juego de patriotas (1992) y Peligro inminente (1994), y finalmente Ben Affleck con Pánico nuclear (2002). Vin Diesel también lo ha intentado como Xander Cage en las tres películas de xXx hasta el momento.

En pleno apogeo sesentero de las películas de 007, otro norteamericano, el seductor, indestructible y sabelotodo Derek Flint, encarnado en dos filmes por James Coburn, Flint, agente secreto (1966) y F de Flint (1967), quedó como una curiosidad condenada desde hace años al olvido pese al colorido y lo disparatado de sus personajes, situaciones y, naturalmente, de su generosa exhibición de chicas, de todas las etnias, ligeras de ropa que caían rendidas a sus pies.

Mucho más sobrios y realistas a lo que sería un verdadero espía tenemos al George Smiley de las novelas de John le Carré, su más reciente incursión en los cines fue con El topo (2011) encarnado por Gary Oldman; también al Harry Palmer que interpretó Michael Caine en Ipcress (1965); el Alec Leamas de Richard Burton en El espía que surgió del frío (1965), también basada en una novela de Le Carré; o el más mundano Joseph Turner (Robert Redford) de Los tres días del cóndor (1975).

Los más variopintos superagentes

El contraste es mayúsculo si lo comparamos con otros superagentes que, curiosamente, pese a su éxito solo han contado con una película, caso de Harry Tasker, es decir, Arnold Schwarzenegger en Mentiras arriesgadas (1994); o los pletóricos "Sr. y Sra. Smith" encarnados nada menos que por Brad Pitt y Angelina Jolie en la película de 2005.

Aunque para agentes sorprendentes o alocados, imposible no pensar en el descacharrante Austin Powers de Mike Meyers o los niños espía de la saga Spy Kids dirigida por Robert Rodriguez. Pero, recordando que el enemigo puede ser tanto humano como extraterrestre, allí estaban los agentes "K" y "J", en otras palabras, Tommy Lee Jones y Will Smith en Hombres de negro (Men in Black).

Mujeres de armas tomar

Volviendo a los intentos de aprovechar el boom del agente 007 en los sesenta, hubo lugar para las superagentes femeninas más letales y pintorescas. Los cómics de Modesty Blaise eran ejemplares, pero en su traslación a la gran pantalla, en 1966 y con la italiana Monica Vitti como protagonista, fue un total fracaso. Más fortuna tuvieron, décadas después, la agente Evelyn Salt (Angelina Jolie, también explosiva en Wanted. Se busca, de 2008) en Salt (2010), la actriz francesa Anne Perillaud en Nikita, dura de matar (1990) y que dio lugar a una serie televisiva (2010-13), la analista de la CIA Maya (Jessica Chastain) en La noche más oscura (Zero Dark Thirty, 2012), basándose en hechos reales e intentando dar caza a Bin Laden, o Marion Cotillard junto a Brad Pitt en Aliados (2016).

Y una mención especial para Hanna (2012) con una joven (Saoirse Ronan) entrenada como máquina de matar desde niña sin que fuera consciente de ello, o una desmemoriada Samantha Caine (Geena Davis), ¿la antecedente de Bourne?, en Memoria letal (1996).

Dos clásicos

Se puede decir que hubo un antes y después para los espías con la llegada de Bond, pero en este mundo de traiciones, en busca de pistas, traiciones y desbaratar planes de los enemigos o villanos de turno, en ese cine clásico y en blanco negro anterior a 1962 está la maravillosa Alicia Huberman, nada menos que Ingrid Bergman en Encadenados (1946) de Hitchcock, destinada a casarse con un hombre que no am (y a romperle el corazón al personaje que interpretaba Cary Grant) para desenmarañar secretos de los nazis.

O al ambiguo y escurridizo Harry Lime (Orson Welles) en la Viena de los años cuarenta, inmersa en esos primeros años de la Guerra Fría, de la lucha por la supremacía mundial con Rusia, en la igualmente extraordinaria El tercer hombre (1949) de Carol Reed.