La veteranía de Deep Purple triunfa en la capital con guiño al Atlético de Madrid incluido

JOSÉ MARÍA MARTÍN

  • La banda británica aterrizó este lunes en con una propuesta arrolladora, muy bien empastada y casi sin descanso.
  • Infinite, su último trabajo, estuvo muy bien representado por Time for Bedlam, que sirvió de apertura, The Surprising, Johnny's Band o Birds of Prey.
  • No faltaron a la cita clásicos como Lazy, Bloodsucker, Strange Kind Of Woman, Hush, Perfect Strangers, Black Night o Smoke On The Water.

Dinosaurios, unicornios… son algunos de los apelativos con los que se identifica cariñosamente a los clásicos del rock que aún aguantan, a los pioneros y decanos de una que prácticamente nació a mediados de los 60 y que llegó a su plenitud en la década de los 70. Mitos vivientes, hoy todavía supervivientes, y creadores de un mundo fantástico e inmortal en el que Deep Purple ocupa un lugar muy destacado.

La banda británica aterrizó este lunes en con una propuesta arrolladora, muy bien empastada y casi sin descanso, donde la guitarra de Steve Morse, los teclados de Don Airey, el bajo de Roger Glove, la batería de Ian Paice y la voz del mítico Ian Gillan brillaron ante un WiZink Center pletórico, pero engalanado con sus ya cada vez más habituales cortinas negras que lucen el luto en sus gradas.

Pero volvamos a lo importante, a la magia de una banda que, a día de hoy y con setenta 'castañas' de media –solo Morse no llegaría a la edad de jubilación en España-, sigue rindiendo a un nivel fantástico. Puede que la voz de Gillan ya no le llegue para marcarse un Child in Time en medio de todo un repertorio, pero anoche demostró que, aunque algo más contenida, conserva toda su personalidad y mucha fuerza. Los instrumentos, simplemente impecables.

El repertorio de Deep Purple, con casi 50 años a sus espaldas, es lo suficientemente extenso y rico como para tirar de clásicos, sin más. Pero ellos son de los que prefieren volver al estudio para arremangarse y grabar material nuevo que poder exhibir en directo. Infinite, su último trabajo -casi recién salido del horno-, es un disco más que recomendable, y anoche estuvo muy bien representado por Time for Bedlam, que sirvió de apertura, The Surprising, Johnny's Band o Birds of Prey.

Guiño al Atlético de

Como no podía ser de otra forma, casi siempre lo hacen, también hubo en esta ocasión un guiño claro a la ciudad en la que tocaban: Madrid. Si hace unos días el virtuoso Don Airey dibujaba en su teclado las notas de Els Segadors en el Rock Fest o del himno del Athletic en el BEC, en este caso el homenaje fue para el Atlético de Madrid. Lo hizo en medio del Keyboard Solo, preludio del esperadísimo y aclamadísimo Perfect Strangers.

El setlist, todo hay que decirlo, ha variado poco o durante toda la gira, incluidos, y la única duda era si Highway Star aparecería finalmente o no sobre el escenario. No lo hizo, aunque sí tuvieron cabida los míticos Lazy, Bloodsucker, Strange Kind Of Woman o Hush y, como no, Smoke On The Water, con el que el respetable simplemente enloqueció.

Los miembros de Deep Purple dijeron adiós poco más tarde tras un sublime Black Night. Un adiós que, aunque tiene toda la pinta de ser el definitivo, esperemos que más bien sea un hasta luego. No hay que descartar nada: con los dinosaurios y los unicornios, nunca se sabe.

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