Salvatore Adamo editará un nuevo disco en castellano

Rosa Díaz / EFE

  • El cantautor italo-belga lleva una década sin cantar en el idioma.
  • Sí ha editado discos en francés, idioma en el que publica cada dos años.
  • A sus 73 años, visitará con su gira Bilbao (29 de enero) y Barcelona (1 de febrero).

Cincuenta años después de que cantara por primera vez Mis manos en tu cintura, Adamo sigue manteniendo una estrecha relación con su público español y latinoamericano, por lo que ha decidido editar un nuevo disco de versiones en castellano de sus últimas composiciones en francés.

Canciones traducidas del francés original que ya ha interpretado en muchos conciertos y que volverán a sonar en Bilbao el próximo 29 de enero y en Barcelona el 1 de febrero, pero que todavía no ha recogido en ningún disco.

Salvatore Adamo nació en Italia, se crió en Bélgica y triunfó en Francia, pero España es su segunda casa y le encanta cantar en español "porque la voz se transforma y se hace más abierta", según ha dicho.

A sus 73 años, el jardinero del amor, como le llamaba Jacques Brel, está muy activo y graba un disco en francés cada dos años, sin embargo, hace casi diez años que no saca ninguno en castellano, algo que hacía con más asiduidad en los primeros años de su carrera.

Un vacío que pretende llenar en breve con un disco en el que incluirá temas de sus tres últimos elepés en francés: L'amour n'a jamais tort, La grande roue y De Toi à moi, traducidos por su amigo y músico Ramón Muns.

Discos en los que sigue cantando al amor, como ha hecho siempre, aunque en tiempos revueltos como los actuales hasta el propio Adamo, el más romántico de los cantantes románticos, duda de si es lícito seguir cultivando la llamada canción ligera.

Tras los atentados contra el semanario Charlie Hebdo, Adamo compuso Chantez, en la que se pregunta si tiene sentido seguir cantando al amor.

La respuesta está dentro de la propia canción, en la que llega a la conclusión de que "el amor es ahora más necesario que nunca" porque "no hay que responder al mal con el mal ni a la muerte con la muerte", sino que hay que "tender la mano" porque "incluso los que pretenden no necesitar amor, lo necesitan".

Para tranquilidad de sus seguidores, Adamo sigue siendo un romántico, aunque, según ha reconocido, su manera de abordar el amor ha cambiado con los años.

Cuando era joven sus poemas eran "más trágicos, con más drama y más tortura" y ahora que ya ha encontrado el amor de su vida, sus canciones son "más tranquilas", aunque igualmente poéticas.

Su evolución sentimental se puede seguir paso a paso en las más de 500 canciones que ha escrito a lo largo de su vida y que son para él "como un diario de emociones".

Sólo este verano ha escrito 21 canciones, según ha explicado, porque cuando algo le emociona o le divierte se ve impelido a escribir una canción.

Una vida dedicada a la música

Adamo empezó a escribir canciones con 14 años y no tiene intención de abandonar esta pasión, es más, la combina con otra forma de escritura y en estos momentos está trabajando en su segundo libro.

En 2017 tiene previsto publicar un disco en francés, otro en castellano y acabar el libro, todo ello sin dejar de actuar en directo, que es lo que más le gusta de su profesión, junto a la composición.

"Grabar es más duro -reconoce- porque hay que dejar la canción fijada y siempre temo que no quede bien", aunque para solucionarlo ahora tiene el estudio de grabación en casa y, según ha revelado, "si por la noche me siento inspirado, llamo al técnico".

Salvatore Adamo no tiene ninguna intención de jubilarse y quiere seguir visitando anualmente España, donde la mayor parte de su público son mujeres que le siguen desde hace cincuenta años.

Abrirse a nuevos públicos es uno de los objetivos que persigue con su anunciado disco en español ya que, según dice, en Francia es más conocido que en España entre las nuevas generaciones porque edita discos más a menudo.

En Francia también se ha dado a conocer con los duetos que ha interpretado con músicos más jóvenes, algo que todavía no tiene previsto hacer en España, aunque, dado su alto nivel de actividad, no se descarta.

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