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Jamiroquai 2001 - 'A funk odyssey'

La odisea de diez años de Jamiroquai por la galaxia del funk ha generado cifras espectaculares. Los cuatro discos editados desde que surgió Jay Kay en 1992 del submundo del acid jazz de Londres han vendido unos 16 millones de álbumes. Sólo los dos últimos discos, "Travelling without Moving" de 1996 y "Synkronized" de 1999, vendieron más de 11 millones entre los dos. Si el popular Jay Kay hubiera sido menos consciente, ahora estaría en la luna con esas cifras arrolladoras.

"El éxito es cuando veo a toda esa gente delante de mí pasándoselo bien y saber que tienes un buen disco entre las manos que a ti te gusta tanto como a ellos", comenta Jay. "Lo más importante de vender 16 millones de copias es que ha sido en todo el mundo, no sólo en Inglaterra, hay todo un universo de gente ahí fuera. Yo quiero ser universal".

En vísperas de un quinto disco "A Funk Oddyssey", que sin lugar a dudas es el trabajo más variado y mejor elaborado hasta la fecha de Jamiroquai, Jay comenta que tiene buenas razones para sentirse orgulloso del alcance democrático de su música. No había ningún plan maestro cuando se metió en un estudio para grabar el tema que le lanzó al estrellato a él y a su sombrero tejano. El primer sencillo de Acid Jazz de 1992, “When you gonna learn?”, fue una declaración instintiva de un chico de Londres al que le gustaba el funk, el soul, el R&B, el jazz y el disco.

Aproximadamente una década más tarde, sería razonable que Jay se sintiera reivindicado. El que fue en un tiempo un chico blanco y delgaducho de la zona este de Londres ha sido muy criticado por tener un estilo propio, aunque a medida que las tendencias se han desintegrado y los prejuicios se han disipado, la música contemporánea ha sincronizado con el groove de Jamiroquai más que nunca.

El boogie ha vuelto a lo grande. Desde los discos de París hasta los de Los Angeles, la historia de la música clásica pretechno se ha puesto en boga como si fuera lo más "in". Mientras tanto Jamiroquai ha evolucionado, ha seguido adelante, y ha llevado su fusión funky al siguiente nivel de evolución. Una serie de acompañamientos turbo con un groove orgánico estaban presentes en "Synkronized". Ahora llega "A Funk Odyssey" habiendo revisado la máquina de funk de Jamiroquai para alinearla con el dance más tecnológico. A medida que la música club ha madurado, las fronteras que separaban a Jamiroquai de un Daft Punk o un Basement Jaxx se han hecho permeables y Jay estaba ahí antes que todos estos.

Joven, descarado y lleno de funk, Jamiroquai era un obstáculo en el camino para los teóricos. Si Bootsy Collins y Gil Scott Heron te hacen una señal con el pulgar hacia arriba y figuras del hip hop contemporáneo como Gang Starr’s Guru, Busta Rhymes o Missy Elliot quieren trabajar contigo o samplear contigo, es que lo debes estar haciendo muy bien. Hay que unir eso al hecho de que en los 90 incluso los más cínicos de los medios se vieron obligados a aceptar que Jamiroquai había sido constantemente una banda con un directo impresionante.

Jamiroquai tenía y sigue teniendo mucha fachada pero no es fingida. Jay escogió el nombre sinónimo al suyo y al de la banda –hace referencia a la tribu de los irocos, que refleja su propia empatía hacia su estatus de desterrados y a su mentalidad por la tierra. Los temas holísticos y medioambientales están detrás de muchas de sus letras de su álbum de debut en 1992 “Emergency on planet earth”. Editado después de la firma de un contrato a largo plazo con el sello Sony S2, el disco expresaba las esperanzas espirituales de Kay y no fueron un tema fácil para él cuando éstas chocaron con unos medios hambrientos y reprimidos. Sin embargo, su honestidad espontánea y no calculada ciertamente fue apreciada por el público general acostumbrado a unos sonidos insípidos. Desde luego no todo el mundo pensaba que sólo los santos pudieran tener una opinión.

Con el teclista y miembro fundador Toby Smith como su principal coletrista y un grupo formado, Jamiroquai, dedicó seis años después de su éxito a demostrar que con la ayuda de algunos videos ultra-cool, la fusión urbana británica podía competir con la mejor música pop y dance del globo. Inglaterra se vio arrasada por los sencillos que figuraban entre los diez mejores “Too young to die” y “Blow your mind” del álbum de presentación y con el “Return of the space cowboy” de 1994 Jamiroquai pasó a ser un artista internacional. “Cowboy” arrasó por Europa y Japón y consiguió un disco platino en Inglaterra. En 1997 arrasaban a lo grande en Estados Unidos donde fueron galardonados con cuatro premios de la MTV y un Grammy por “Travelling without moving” que vendió un millón y medio de copias allí. El sencillo “Virtual insanity” hacía referencia a los peligros de la ingeniería biogenética y marcó un hito en las listas mundiales, ingeniosamente seguido por dos sencillos más entre los top ten: "Cosmic girl" y "Alright".

El éxito en ventas multimillonarias de "Travelling" y la dura gira que lo acompañó, permitió a Jay tomarse algún tiempo libre en 1998, aunque durante aquel año obtuvo otro éxito con el sencillo número uno “Deeper underground”, escrito especialmente para la película "Godzilla". Ocupándose personalmente de algunos cambios en la banda y de un estudio instalado en su recién comprada mansión en Buckinghamshire, Jay definió su próximo paso que sería el "Synkronized" de 1999 y que vendió cuatro millones de copias.

Cuando Jay se lanza atrevidamente hacia la siguiente fase de su expedición por el funk, Jamiroquai se ha convertido en un mito del funk multiplatino con toda la distorsión y locura deliciosa que rodea a una clásica estrella del rock. A sus 31 años, aún mucho más joven que muchos artistas punteros de la música, él ya se ha retirado al campo, tiene a los periódicos pendientes de su vida sentimental, adora los coches de carreras, no tiene pelos en la lengua, una actitud mercuriana y todo ello le conforma en un principiante de superestrella top. Tal y como escribió recientemente la revista británica Q: “Jamiroquai es el tipo de estrella del pop del que se podía sacar más”. Aunque los cínicos siguen tentados a ir a por ellos.

"Lo que la gente tiene que recordar es que soy una persona, un ser humano y que nadie es perfecto", dice Jay. "Yo sigo creciendo y en cierta manera sigo siendo un niño en mi corazón. Alguna gente evoluciona muy deprisa y otros muy despacio. Pero todo lo que escribo en una canción sigue siendo lo que quiero decir y sigo aferrándome a mis teorías sobre la vida. Además lo que hago no hace daño a nadie, absolutamente a nadie. Sólo espero que mis temas hagan ponerse en pie a la gente y que digan `me encanta esta canción´, `quiero bailarla´, o `me encanta lo que decía en ésa´, o `eso es justo lo que me pasó ayer´”.

"A Funk Odyssey" resulta muy motivante a muchos niveles. Es un ataque puntero al corazón, a la mente y al culo. Esta vez cuenta con un empuje extra –es la primera vez que la banda ha utilizado la nueva sala de programación recién construida en el estudio de Jay en Buckinghamshire, donde se han sampleado y han fusionado el funk orgánico y el robótico. Además el nuevo guitarrista Rob Harris ha supuesto, según Jay, una diferencia importante y no sólo porque haya coescrito muchos de los temas. "Ha sido muy divertido", dice Kay, "y estoy encantado con los resultados. Hemos evolucionado".

En el nuevo disco el estilo peculiar de Jamiroquai alcanza su punto álgido, el funk quinceyesco del primer sencillo “Little L” sienta las bases. El tema “Feels So Good” hace referencia a los buenos tiempos y es un clásico de la música disco y las pistas de baile se estremecerán toda la noche con “You give me something”. A la vez que el álbum muestra toda la maestría de Jamiroquai en cuestión de música dance el disco, también confirma su estilo propio con una balada con unos audaces arreglos de cuerdas que es capaz de arrancarle a uno las lágrimas. El tema de estilo confesional “Picture of my life” hace que a uno se le pare el corazón y el precioso y meditativo tema con toques latinos “Corner of the earth” son algunos de los hitos de su carrera.

"Creo que `Corner of the earth´ es esencial", comenta Jay, "resume donde yo me encuentro realmente. Resume dónde estoy y creo que eso vale para cualquiera que esté en un lugar o en un momento en el que es feliz. En cierto sentido es una canción espiritual. Me siento muy orgulloso de ella, creo que a nivel lírico fluye y se entrelaza estupendamente. Creo que `You give me something´ y `Little L´ también son muy buenos para un grupo como nosotros porque son sencillos y van al grano, son como una especie de himnos. `Picture of my life´ es como su nombre indica, cómo yo me sentí en aquel momento. Para ser sincero tengo que decir que lloré cuando escribí la letra para que os hagáis una idea. Porque realmente me salió del corazón. Y eso es lo que siento cada vez que lo escucho."

En el nuevo siglo es difícil considerar los logros de Jamiroquai como parte de un género o como algo periférico a la escena principal. Hay que tener en cuenta que cuando Jay empezó era un chico blanco delgaducho que hacía música negra, con un estilo disco-funk y con mensajes hacia la ecología y la deuda en el tercer mundo. Diez años más tarde, la estrella más grande del rap es un chico blanco delgaducho, el disco y el funk están completamente rehabilitados y la nueva coalición contracultural está ahí fuera en las calles emitiendo mensajes ecológicos y contra la deuda con el tercer mundo. Quizá sea hora de dar crédito a Jay por su intuición. En ese caso, "A Funk Odyssey" es un buen momento para liberar los buenos sentimientos.

"Me gustaría que fuera un buen año musicalmente hablando", dice Jay. "No se me ocurre pensar en nada más que pueda querer ahora porque eso se apodera de tu vida. Pero me encanta la sensación de montaña rusa que esto implica y me siento bien con este disco, me siento bien, me siento bien!"